jueves, 22 de septiembre de 2011

Claves y cuidados para motivar al empleado

Las siguientes son claves para la motivación del empleado, citadas en una investigación realizada por Shari Caudron, donde se consulto a los especialistas más reconocidos sobre el tema en los EE.UU.. Seria interesante saber si dan resultado en otros países, aunque como verán se basan simplemente en una conducta emocionalmente inteligente.
Lógico que el resultado o aplicación de estas claves, están a merced de lo bueno o malo de la selección de personal.

Comunicación 

Dar a los empleados la información que ellos necesitan para hacer un buen trabajo.
Brindar un feedback regular.
Consultar a los empleados por su aporte. Involucrarlos en las decisiones que afecten sus trabajos. Establecer canales de comunicación de fácil utilización.
Aprender, a partir de los mismos empleados, qué los motiva.

Relación

Conocer qué actividad laboral prefieren hacer sus empleados cuando tienen tiempo libre.
Felicitar a los empleados personalmente por un trabajo bien hecho.
Reconocimiento por parte del ejecutivo del poder de su presencia física.
Escribirles notas personales acerca de su desempeño.
Reconocer públicamente a los empleados por un buen trabajo.
Incluir encuentros esencialmente morales que celebren el éxito del grupo.

Tarea y empleado

Darles un buen trabajo para hacer.
Brindarles las herramientas necesarias para hacer su mejor trabajo.
Reconocer las necesidades personales de los empleados.
La utilización del desempeño como la base de la promoción.

Los privilegios de pertenecer

Establecer una política comprensiva, promovida desde adentro.
Enfatizar el compromiso de la compañía con un empleo de largo plazo.
Fomentar el sentido de comunidad.
Pagar a la gente competitivamente, basándose en lo que se merece.
Dar al personal una razón monetaria para sobresalir ofreciéndole una parte de las ganancias.

Lo que no debe hacer con sus empleados

Ofrecer “caramelos de goma” como gratificación. Estos es, dar a todos, sin importar el desempeño individual, el mismo premio al finalizar el año.
No ser específico u oportuno con los elogios; por ejemplo, diciendo a la gente que hicieron un buen trabajo refiriéndose a un proyecto que fue terminado dos meses antes y olvidando decirles por qué el trabajo fue bueno.
Usar amenazas o coerción para que se hagan los trabajos.
No cumplir lo prometido.
Tratar a los empleados de un modo burocrático en lugar de hacerlo como personas.

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